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Tradicional Fiesta de la Chicha en Curacaví

Curacaví elige a la mejor chicha de Chile en la “Fiesta de la Chicha 2014″

Radio Canelo se hace presente y apoya la Candidatura a Reina de Daniela Pinto

No sólo en septiembre se bebe chicha y se vive la tradición del campo chileno.

Con comida criolla, música folclórica, dulces y artesanías se celebrará una nueva versión de la Fiesta de la Chicha de Curacaví, encuentro que busca homenajear a los productores de la bebida típica y presentar las mejores variedades de la cosecha 2014.

Se trata de la mayor fiesta costumbrista de la zona y en ella los visitantes podrán degustar diversos tipos del brebaje característico de Curacaví y probar delicias culinarias como empanadas, asados criollos y los dulces típicos de la ciudad. Juegos tradicionales, espectáculos artísticos y ecuestres e incluso rodeo serán parte de la celebración.

La Fiesta de la Chicha se realiza desde la década de 1930 y tradicionalmente entrega el premio a la “Mejor Chicha”, al que este año están postulando 12 productores locales. El galardón reconocerá aspectos como sabor, color, densidad y aroma del brebaje, los que determinarán a la mejor chicha de Curacaví, la ciudad ícono de la chicha de Chile.

“Curacaví tiene a los mejores representantes del mundo de la chicha, lo que ha hecho que por años nuestra comuna sea considerada como la ciudad chichera por excelencia”, explica el alcalde Juan Pablo Barros. “Por eso, esta fiesta busca homenajear a nuestra bebida típica y fortalecer también otras tradiciones de la comuna, recalcando su carácter rural, sus artesanías y otros productos, por lo que los visitantes podrán conocer también lo mejor de nuestra comuna”.

La Fiesta de la Chicha se realizará en la tradicional medialuna del Estadio Julio Riesco, donde también se elegirá a la Reina de la celebración y se efectuará el festival “Una voz para el folclore”, que reunirá a cantantes y agrupaciones de todo Chile.

Las festividades se iniciarán el viernes 25 de abril a las 19:00 horas y el cierre estará a cargo de Los Jaivas, quienes subirán al escenario el domingo 27 a las 19:00 horas. Para todos los días de fiesta la entrada será liberada y se espera que más de 8000 personas lleguen hasta Curacaví a disfrutar de la más importante Fiesta de la Chicha del país.

ABRIL 25-26-27
ESTADIO JULIO RIESCO - ENTRADA LIBERADA
GRUPOS FOLKLÓRICOS - ZONA TÍPICA DE TRADICIONES

A Gabriel García Márquez le agotaba tener que estar esquivando periodistas, universitarios y lectores que a raíz del éxito de sus novelas se afanaban en contactarlo. “Antes solo tenía mis amigos, ahora hay además una gran cantidad de gente que quiere hablar conmigo (…). Me gustaría complacer a todos pero como no es posible, tengo que estar diciendo perradas, ¿verdad? Diciendo, por ejemplo, que me voy de la ciudad cuando en realidad estoy cambiando de hotel”, le contó en Nueva York a la periodista Rita Guitart, una anécdota que recoge Óscar Collazos en un libro que repasa su vida y su obra. Y ahora, incluso después de muerto, todos quieren un poco de Gabo.

El escritor falleció el jueves en la Ciudad de México, la ciudad en la que residía desde hace tres décadasSu cuerpo fue incinerado el viernes en una ceremonia privada, sin ningún cura de por medio, y el destino de sus cenizas es una incógnita que depende de su mujer y de sus hijos. El embajador de Colombia, José Gabriel Ortiz, dijo que se repartirán entre su país de origen y México. El alcalde de Aracataca, la ciudad caribeña en la que nació, también las reclama como suyas. Tufi Hatum tiene claro que haría con los restos de su vecino más célebre: los guardaría en una urna de cristal que sería expuesta en un museo municipal.

Colombia y México, su país de nacimiento y su patria adoptiva, tendrán la oportunidad de homenajearlo. El lunes se le rendirá tributo en el Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana. La familia le entregará ese día las cenizas al presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México (Conaculta), Rafael Tovar y de Teresa. La primera guardia de la ceremonia laica la encabezarán el propio Tovar y el embajador colombiano. La última, los presidentes Enrique Peña Nieto y Juan Manuel Santos. Seguramente sea la primera vez que un personaje público extranjero recibe un homenaje de esta magnitud en el país. Al día siguiente, el martes, el acto será en la catedral de Bogotá. La sinfónica de Colombia interpretará el Réquiem de Mozart. El presidente Santos volverá a su país el lunes por la noche en su avión presidencial para encabezar el acontecimiento.

Mercedes Barcha y sus hijos Rodrigo y Gonzalo tendrán la última palabra sobre el destino final de las cenizas. El alcalde de Aracataca ha sido hasta ahora el más insistente en su petición. El regidor dijo incluso que existe un testamento en el que el escritor habría expresado su deseo de que sus restos fueran repatriados a su localidad natal. Hatum le hizo llegar su petición a Santos.

Gabo era colombiano, costeño para más señas. Al igual que su mujer Mercedes Barcha. Los hijos y los cinco nietos, en cambio, son mexicanos. El cineasta Rodrigo nació en Colombia, pero pronto llegó a México. Gonzalo, el diseñador, ya nació aquí. Uno vive en Los Ángeles y el otro en París. El matrimonio García Márquez se movía en los últimos años entre Cartagena, México y Los Ángeles, ciudad en la que recibía tratamiento médico.

“La fama me intimida y la consagración se parece mucho a la muerte, y por eso me molesta participar en espectáculos públicos”, se lee en unas declaraciones de García Márquez que recoge el mismo libro de Collazos. Gabo era querido por todos en vida y ahora todos quieren un poquito de Gabo.

Mercedes Barcha, la compañera de vida de Gabriel García Márquez, pasó el día después de la muerte del escritor rodeada de familiares y amigos en su casa del sur de la Ciudad de México, en un barrio que se asemejaba este viernes, por sus calles empedradas y los árboles en flor, a un pueblito en plena primavera. Aquí vivían juntos desde hace más de tres décadas. Los dos teléfonos móviles de Barcha no pararon de sonar durante todo el día. El cuerpo del escritor había sido incinerado horas antes en una funeraria cercana, a unas cuantas calles del domicilio, en una ceremonia privada de la que no se conocen más detalles.

La despedida pública del Nobel de Literatura, en cambio, se antoja multitudinaria. El lunes por la tarde será homenajeado en el Palacio de Bellas Artes, en el centro histórico de la ciudad en la que residía desde la década de los sesenta. Allí se han rendido honores a otros grandes de la cultura local como Mario Moreno Cantinflas o el también escritor Carlos Fuentes, despedidos como príncipes. El presidente de México, Enrique Peña Nieto, y su homólogo de Colombia, Juan Manuel Santos, estarán presentes en el que se espera masivo homenaje al colombiano más mexicano, como muchos se vanaglorian en decir en el mundillo cultural de la capital, mientras en su país natal se guardan tres días de luto oficial y mandatarios y personalidades de todo el mundo envían sus condolencias. La ceremonia del lunes será la más importante de la multitud de actos en recuerdo del escritor y su obra que se esperan en distintos países, que coinciden con la celebración, el próximo miércoles 23, del Día Internacional del Libro. 

Hasta el homenaje del lunes, no habrá más que silencio por parte de la mujer y los dos hijos del matrimonio, Gonzalo y Rodrigo. Este último escuchó desde la puerta de la vivienda, con gesto grave, cómo una funcionaria de la cultura mexicana anunciaba que el cuerpo del novelista iba a ser incinerado y pedía respeto y privacidad para los suyos. Jaime Abello Banfi, un amigo personal del escritor y director de la escuela de periodistas que deja como legado, se pronunció en ese mismo sentido, recalcando que la familia quiere vivir momentos de tranquilidad durante el fin de semana.

El periodista mexicano Jacobo Zabludovsky, de 86 años, fue de los pocos que hablaron al salir de la vivienda donde el escritor murió el jueves pasando el mediodía. Señaló que en el interior la familia buscaba tranquilidad y abstraerse un poco del ruido que ha generado la desaparición de uno de los escritores más laureados y queridos del mundo.

Zabludovsky estuvo en Estocolmo acompañando a García Márquez en la ceremonia en la que le otorgaron el Premio Nobel de Literatura, en 1982. Pero no guarda en su memoria con tanto cariño ese día —en el que el colombiano rompió el protocolo y recogió el galardón vestido de blanco— como de la mañana siguiente. Los dos fueron juntos a corroborar el premio literario más importante del mundo ante un notario sueco y allí les ofrecieron réplicas de la medalla que un día antes había colgado del cuello del escritor. Mercedes Barcha les regaló una a todos los presentes. Al salir de la casa este viernes, le preguntaron a Zabludosky qué iba a hacer con su copia. “¿Qué quiere que haga? ¡Quedármela!”, contestó con la fuerza aplastante de la lógica. Dijo que su amigo era uno de esos personajes singulares y privilegiados que deja un mundo mejor que el que encontraron al nacer.

¿Y cuál fue la última vez que se vieron los dos amigos? “Hace un par de meses en una reunión de unas cuantas personas. Era siempre un motivo de fiesta, de alegría”, señaló el comunicador, seguramenterefiriéndose al 87 cumpleaños del escritor colombiano. Cada año, el matrimonio, que tenía más bien una vida pública discreta, celebraba por todo lo alto la efeméride.

No por conocida, la historia de cómo se fraguó en México el libro más celebrado del escritorCien años de soledad, ha perdido interés. Ya casi forma parte del epílogo del libro. Camino a Acapulco, la playa más cercana al DF, a poco más de 400 kilómetros en carretera, el escritor colombiano cayó en la cuenta del estilo en el que tenía que empezar a escribir su novela más ambiciosa. Se dio la vuelta sin pisar la arena ni ver el mar y se encerró en una habitación de su apartamento del DF a escribir compulsivamente. Vendió el coche y dejó en manos de Barcha la precaria economía familiar. De ser un escritor interesante y con talento, un meritorio al lado de otras figuras entonces más conocidas como Mario Vargas Llosa o Julio Cortázar, García Márquez pasó a ser una celebridad. Un hombre agasajado por la calle. Querido. Amado. Buscado. Esa fama, en ocasiones, le molestaba.

“Hay dos lugares que son estupendos: México, porque es una ciudad tan grande y tan compleja que ya no se sabe si estoy o no estoy. Entonces cuando voy a escribir me llevo mis maletas para México y me encierro allá y escribo tranquilamente allá. Y, además, allá tengo mi biblioteca de trabajo. Y luego la costa, donde no me ponen ni cinco de bolas. Me saludan, me dicen y tal pero nadie se detiene a soltarme la filosofía”, le contó un día Gabriel García Márquez al periodista barranquillero Ernesto McCausland.

La ciudad monstruosa en la que podía esconderse aguarda hasta el lunes para despedirle como uno de los más grandes. Aunque le fastidiara.

Por: El País

Kazuhiro Tsuboi es un hombre contento. Una docena de trabajadores —la mayoría de los cuales parecen jubilados— desmonta la estructura tubular de lo que fueron dos grandes invernaderos situados detrás de su casa en la falda de una colina boscosa en Miyakoji, un distrito rural de la municipalidad de Tamura, dentro de la zona de exclusión de 20 kilómetros alrededor de la central nuclear de Fukushima Daiichi, en Japón. Al estallar la crisis atómica, Tsuboi fue obligado a abandonar su vivienda, y, sin nadie que quitara la nieve del invierno, el peso plegó los tubos como si fueran de plastilina y hundió los invernaderos.

Este mes, Tsuboi ha podido regresar de forma permanente y va a levantar una nueva instalación en la que cultivará tallos de arroz. “Mi familia ha vivido aquí 500 años. He vuelto porque quiero vivir donde nací. No me importa la radiación, mientras pueda quedarme. Yo ya soy mayor, algún día moriré. Pero estoy preocupado por mis nietos, y no les dejo jugar al aire libre”, dice este hombre de 67 años.

El pasado 1 de abril, el Gobierno japonés autorizó, por primera vez, a regresar de forma permanente a algunas de las varias decenas de miles de personas que fueron evacuadas hace tres años de la zona de exclusión debido a las fugas radiactivas producidas tras quedar destrozada la central como consecuencia del terremoto y el tsunami que arrasaron la costa nororiental de Japón el 11 de marzo de 2011.

La vivienda de Tsuboi —de una planta, muros blancos, vigas de madera oscura y tejado gris— quedaba dentro de la zona cero, y su familia fue forzada a dejarla a toda prisa al día siguiente del tsunami, cuando comenzaron las explosiones en los reactores, al inicio de lo que se convertiría en la peor catástrofe nuclear que ha sufrido el mundo desde Chernóbil en 1986. “Durante este tiempo, he vivido en una casa prefabricada en Tamura. Ha sido una gran presión psicológica”, cuenta, martillo en mano, en un cobertizo.

Tsuboi ha regresado a Miyakoji con su esposa, Sadako, de 65 años, su hijo, la mujer de este, y los tres nietos (una niña de cuatro años y unos gemelos de dos). Es uno de los 357 vecinos, de un total de 117 familias, que integran la población del área de Miyakoji que queda dentro de la zona de exclusión y que han recibido permiso para volver a ocupar sus casas después de que el Gobierno terminara el año pasado el proceso de descontaminación de edificios y carreteras en esta parte del municipio de Tamura, en una región de valles sinuosos y arrozales, hoy abandonados, de la prefectura de Fukushima, unos 220 kilómetros al noreste de Tokio. Hasta el 1 de abril, sus residentes podían visitar temporalmente sus propiedades, pero no podían quedarse, salvo algunos que, desde agosto pasado, tenían una autorización especial.

El Gobierno había planeado levantar la prohibición sobre Miyakoji en noviembre porque consideró que, tras la limpieza, los niveles de radiación —que no son uniformes dentro de los 20 kilómetros— eran aptos para vivir. Pero la decisión se retrasó por la oposición de los vecinos. “La gente tiene opiniones diferentes sobre si regresar o no”, afirma Tsuboi, que trabajaba en la central de Fukushima, aunque el día del tsunami estaba de vacaciones.

La radiación en los lugares de Miyakoji que han sido monitoreados por el Gobierno oscilaba entre 0,11 microsievert y 0,48 microsievert por hora el pasado febrero, según los datos de las autoridades de Tamura. Esto significa que una persona que permaneciera en el exterior las 24 horas del día resultaría expuesta, en el segundo de los casos, a 4.200 microsievert (4,2 milisievert) al cabo de un año.

Las reglas fijadas por el Gobierno declaran una zona como apta para que la gente vuelva si alguien que vive en ella resulta expuesto a un máximo de 20 milisievert al año, aunque algunos funcionarios han asegurado que quieren reducir esta cifra a 1 milisievert. La Comisión Internacional Sobre Protección Radiológica recomienda una dosis anual máxima de 1 milisievert, pero dice que una exposición a menos de 100 milisieverts al año no produce, desde el punto de vista estadístico, un incremento significativo del riesgo de sufrir cáncer.

Kazue Suzuki, la responsable de asuntos nucleares de la organización medioambiental Greenpeace en Tokio, disiente de la posición oficial. “El Gobierno ha limpiado los edificios y las carreteras en Tamura, pero no los bosques, eso será prácticamente imposible”, afirma en la sede de la organización en la capital japonesa. Suzuki sostiene que las mediciones que realizó Greenpeace en octubre en Tamura dentro de los 20 kilómetros muestran que “en el 39% de los 18.180 puntos controlados en carreteras la radiactividad excedía el objetivo gubernamental de 0,23 microsievert por hora”, mientras en los bosques supera con frecuencia 1 microsievert.

Un arroyo encauzado corre a pocos metros de la vivienda de los Tsuboi, y todo parecería normal en esta región de bosques de coníferas y cultivos si no fuera porque la mayoría de las viviendas que salpican el paisaje están vacías y los hierbajos han invadido los campos yermos desde hace tres años. Las goteras y el moho han dañado muchas casas, y apenas se ve a nadie caminando por las calles del centro de Miyakoji. Tan solo algún anciano. Ninguna familia. Ningún niño.

Los trabajos de descontaminación dentro de los 20 kilómetros son responsabilidad del Gobierno central y los de la zona de entre 20 y 30 kilómetros, donde la gente fue autorizada a regresar el año pasado, son labor del Gobierno local, según Katsuhiro Otomo, director del departamento de planificación de Tamura. “Las familias en esta región suelen estar formadas por abuelos, hijos y nietos. Tras levantar la prohibición, los que vuelven normalmente son solo los abuelos”, dice.

En la escuela primaria Furumichi, en Miyakoji, reabierta el 1 de abril, hay 66 estudiantes para 14 profesores. “Enseñamos a los niños a cultivar verduras y medir la radiación. Aprenden desde los seis años lo que ocurrió en Fukushima y cómo conocer y temer de forma correcta a la radiación, porque tienen que vivir con ella”, afirma su director, Kiyoshige Konnai, de 55 años. Junto al colegio, una zona de columpios permanece desierta. En su interior, un aparato marca el nivel de radiactividad: 0,161 microsievert por hora.

Mientras por un lado los vecinos de Miyakoji desean dejar las viviendas temporales y volver a sus casas, por otro lado tienen miedo, en especial por los niños, que son más vulnerables a la radiación. “Además, faltan servicios básicos. Muchos comercios han cerrado, y no hay trabajo. O lo han perdido porque trabajaban en la central o eran agricultores”, afirma Otomo. “Y aunque hemos descontaminado y comprobado que los cultivos son seguros, otra cosa es que puedan venderlos en los mercados, debido a los rumores (sobre su posible radiactividad)”. Otomo asegura que están incentivando la creación de empleos y han creado dos espacios en Miyakoji para que los niños pequeños puedan jugar sin tener que salir al exterior.

Todo esto no convence a Yasushige Watanabe, de 60 años, que se niega a volver a su casa dentro de los 20 kilómetros, donde vivía con su esposa y sus padres. Los alrededores de su vivienda y el bosque detrás de esta siguen teniendo altos niveles de contaminación, según dice, y teme que el agua de la lluvia arrastre la radiación a los campos en los que solía cultivar pepinos y tomates. “No siento que pueda volver a cultivar aquí”, asegura este hombre, que se pasea con un dosímetro en el bolsillo. “Y aún si lo hago, ¿quién querrá comprar los productos?” A su lado, un grupo de técnicos, enviados por las autoridades, mide la radiación detrás de su casa.

Tsuboi reconoce que el factor económico ha pesado en la decisión de volver con toda la familia. Los evacuados reciben una compensación mensual, por persona, de 100.000 yenes (700 euros) de Tepco —la compañía propietaria de la central de Fukushima—, y si deciden regresar a sus viviendas son incentivados con un pago único de 900.000 yenes (6.300 euros). Quienes han vuelto seguirán cobrando la compensación mensual hasta el 31 de marzo de 2015, momento en el que aquellos vecinos que no quieran regresar a las áreas en las que el Gobierno decide que es seguro volver a residir también la perderán.

“Los niveles de radiación son todavía demasiado altos en el área de la ciudad de Tamura. Si la gente decide regresar, se enfrenta al riesgo de la radiación. Si no lo hace, dejará de recibir apoyo. Es un dilema terrible. El Gobierno debe dar más apoyo a la gente para reconstruir sus vidas, tanto si decide volver a sus hogares en las áreas contaminadas como si elige comenzar una nueva vida en otra parte. Debe encontrar terreno, construir casas y buscarle trabajo”.

La decisión para la gente mayor es más fácil. Muchos no tienen más de 10 o 20 años de vida por delante, y prefieren disfrutarla donde nacieron y vivieron. “Queríamos regresar a casa, cultivar nuestras verduras. Desde que volvimos en agosto, nuestra salud está mucho mejor”, afirma Hisao Watanabe, agricultor, de 79 años, mientras señala un pequeño terreno al otro lado de la ventana en el que crecen los ajos. A su lado, su esposa, Misako, de 74 años, sonríe, rodeada de las fotos de sus nietos, en la confortable vivienda de suelo de tatami y puertas corredizas de madera y papel traslúcido.

En las carreteras de Tamura, cuadrillas de operarios cubiertos con máscaras arrancan la capa superior del terreno junto a los arcenes, cortan hierbas y ramas de los árboles y las introducen en sacos negros de 1.500 litros de capacidad para disminuir la radiación. Miles de estos sacos yacen perfectamente superpuestos en varias capas en terrenos vallados, a la espera de mejor destino. En el municipio vecino de Okuma, una barrera y cuatro guardias cortan el acceso a la central de Fukushima, situada a unos 15 kilómetros.

En algunos lugares fuera de los 20 kilómetros, la radiactividad es mayor que dentro. Los controles son continuos. En un taller de cambio de neumáticos, un técnico supervisa el nivel de contaminación de las ruedas apiladas en el exterior.

Mientras, los técnicos siguen luchando para avanzar en el proceso de desmantelamiento de la planta de Fukushima, que tardará aún 30 o 40 años. Japón aprobó el viernes de la semana pasada el primer Plan de Energía Básica desde la crisis de la central, en el cual afirma que la energía nuclear seguirá siendo una fuente importante de suministro eléctrico, aunque su uso será reducido al nivel “más bajo posible”.

La catástrofe de Fukushima ha divido a familias y comunidades. Más 160.000 personas se vieron obligadas a evacuar ciudades cercanas a la central, y alrededor de un tercio vive aún en casas temporales repartidas por la prefectura de Fukushima, a la cual pertenece Tamura. Este municipio tenía una población de 38.223 personas a finales de enero pasado, frente a 40.422 en 2010. Algunos de quienes huyeron de la radiación, en particular los jóvenes o familias con niños, han comenzado una nueva vida en otras partes de Japón.

Mientras Kazuhiro Tsuboi construye el nuevo invernadero, su esposa, Sadako, se muestra feliz de haber vuelto a su hogar. “Estos tres años viviendo en una casa prefabricada me sentía en una caja vacía, confundida”, asegura.

Pero en su interior alberga un temor terrible. “Mi hijo y su esposa trabajan en el Ayuntamiento y tienen que dar ejemplo. Yo insistí también para que regresaran a vivir con nosotros (tras ser levantada la prohibición). Pero tengo miedo de que mis nietos tengan problemas de salud en el futuro y el Gobierno se desentienda de ellos. Y temo lo que puedan decirme mi hijo y su esposa si les pasa algo a los niños”, asegura mientras se seca las lágrimas con un gesto delicado.

Por: El País

Por: Marcelo Mallea H.

San Fabián de Alico, cerca de Chillán, es el “Parraíso” de Nicanor Parra, nacido en esta hermosa localidad el año 1914.
Tal como describe su aún prístino primer hábitat a través de “ecopoemas”, como este:
“Buenas Noticias / la tierra se recupera en un millón de años / Somos nosotros los que desaparecemos”
O este otro que dice lo siguiente…”el Capitalismo está condenado a la pena capital: / crímenes ecológicos imperdonables / y el socialismo burrocrático / no lo hace nada de peor tampoco”.
Volver a ese “Parraíso” es hablar del Río Ñuble que nace de la Cordillera de Los Andes tras los nevados y el volcán Chillán hasta San Fabián de Alico y la Provincia de Ñuble.
Más allá se divisa el cerro “Malalcura” que significa “Corral de Piedras” con una elevación de 2.200 metros sobre el nivel del mar.
Basta subir por sus senderos y descubrir la naturaleza en toda su plenitud, incluyendo una reserva de huemules, cunas de cóndores desplegando sus largas y robustas alas.
Por este motivo el Corredor Biológico Nevados de Chillán-Laguna Laja, fue declarado por la UNESCO “Reserva Mundial de la Biósfera”, con una extensión de más de 565 mil hectáreas
Este Corredor Biológico es un espacio conectado entre paisajes de la zona, con sus distintos ecosistemas, para proteger y mantener los procesos de evolución. Tal es el caso del Huemul habitando las Reservas de Ñuble y Niblinto, cuya población está muy cerca de la extinción.
Además es un área de Protección Cordillerana; Decreto Supremo 295 de 1974 y extendido en 1978, señalando la necesidad de proteger los recursos de flora y fauna, preservando a la vez la belleza del paisaje y evitar la destrucción de los suelos.
Se prohíbe la corta o aprovechamiento en cualquier forma de los árboles que se encuentren situados en los terrenos ubicados, dentro de los límites del área de protección y protección del hábitat de huemul.
La letra p) del artículo N° 10 de la Ley 19.300 y, letra p) del artículo N°3 del Reglamento SEIA, indican que deberán ingresar al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, la “Ejecución de obras, programas, o actividades en parques nacionales, monumentos nacionales, reservas de zonas vírgenes, santuarios de la naturaleza, parques marinos, reservas marinas o en cualesquiera otras áreas colocadas bajo protección oficial, en los casos en que la legislación lo permita”.
Bajo este contexto el Gobierno de Chile (Estado) aprobó la construcción de un Embalse llamado “Punilla” y la central “Ñuble”, de pasada, éstos situados dentro de esta Reserva de la Biósfera declarada por la UNESCO el 29 de junio del 2011.
Durante la anterior administración de la actual Presidenta de la República Michelle Bachelet se dio el vamos a los estudios correspondientes de factibilidad y bajo el mandato de Sebastián Piñera los trámites se aceleraron.
La función de este embalse multi-propósito, según los patrocinadores, entre ellos la Junta de Vigilancia del Río Ñuble, correspondería a las necesidades de regulación y riego de agricultores del área del Río Ñuble, cordillera arriba, a 30 kilómetros de San Fabián de Alico y si llega a concretarse cubrirá un volumen de 60 Hm cúbicos, con una potencia que varía entre los 60 y 94 MW con un muro de contención de 136 metros de altura.
Este embalse que se pretende construir en esta Reserva de la Biósfera está acogido a la Ley de Concesiones, con dinero del Estado, de los Regantes y traspasado a Privados para su explotación y mantención.
Por lo tanto, la construcción del Embalse iría acompañada de un plan de riego para los agricultores, según sus estimaciones de 66.000 hectáreas.
Los habitantes de San Fabián durante muchas generaciones han escuchado estas historias, imaginando frente a sus casas la construcción de un gran muro de concreto.
Los primeros registros de la Junta de Vigilancia Río Ñuble son conocidos desde el año 1925, vale decir que este fantasma del “progreso” se viene acercando hace 90 años junto con la sequía y regantes que viven de la agricultura, al menos esa parece ser la consigna de esta declaración a la problemática de dicha zona impulsada por quienes pretenden levantar este muro gigante.
Según la estrategia Nacional de Recursos Hídricos, el sector agrícola es el principal usuario de agua, con extracciones de alrededor de un 73%, la minería y los usos industriales un 21%.
También define su estrategia para el “crecimiento y desarrollo del país en los sectores productivos que requieren este vital elemento escaso y estratégico que juega un rol social clave, por ser esencial para la vida humana y la conservación del medioambiente”.
Además, señala que nuestro país cuenta con 1.251 ríos emplazados en 101 cuencas a lo largo del país y más de 15.000 lagos y lagunas. Sin lugar a dudas un invaluable tesoro que posee riqueza vital, pero también medioambiental y turístico.
Esta Estrategia Nacional reconoce situaciones de sequía entre las regiones de Atacama y la Araucanía y el Estado define como relevante y defiende la construcción de embalses por constituir un elemento clave para la gestión eficiente de los recursos hídricos.
Como información general, la capacidad de embalsamiento para riego y generación eléctrica es cercana a los 15.000 MM m3.
Por último, el Estado chileno se propone aumentar significativamente la cantidad de embalses, para, según esta Estrategia que abarca hasta el año 2.025.


En estas declaraciones de principios existen diversas aristas, entre ellas planes de mitigación, compensación, reparación, prevaleciendo por sobre todas las cosas el respeto al paisaje, la biodiversidad y cumplir a cabalidad la calidad y calificación como Reserva de la Biósfera.
La Propuesta de Contenidos Mínimos para la elaboración del Plan de Gestión para la Reserva de la Biósfera en el Corredor Biológico Nevados de Chilán-Laguna del Laja, señala que los sectores de Antuco y San Fabián de Alico deben ser Área Turística Prioritaria y enfatiza las riquezas de sus recursos naturales pero más aisladas territorialmente; necesidad que lleva a integrarlas con un criterio de sustentabilidad ambiental y el manejo del agua que son prioritarios en la Reserva.
Las acciones que podría realizar el Estado en esta área protegida tendrán un impacto directo en la flora y fauna y sensibilizará el ecosistema hidrológico, biológico y turístico, por nombrar sólo algunas aristas, mitigación que no puede ser valorada en “monedas verdes” por emisión de carbono, ya que las pérdidas serán irremediables y no reparables.
Punto aparte es la gestión de residuos sólidos, su recolección, acopio y manejo, porque éstos producen un deterioro en la calidad de las aguas.
Otra deficiencia en materia medioambiental como política de Gobierno es el procedimiento del SEIA (Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental) para proyectos y actividades futuras, que en muchos casos prioriza las necesidades macroeconómicas, favoreciendo a intereses empresariales, a pesar que es el Estado quien debe hacer cumplir de manera eficiente este instrumento que en la mayoría de los casos no tiene participación ciudadana, especialmente en sectores vulnerables, aislados y desconectados de las decisiones eje – centralistas al ser Chile un país sin mirada regionalista.
La Resolución Exenta 02554 del Gobierno Regional de Bío Bío consideró que desde el año 1970, se viene desarrollando por diferentes actores, una serie de acciones con el objeto de conservar la Cordillera de Los Andes de la Región del Bío Bío.
Que en el año 2006 se firmó un convenio de Cooperación Multisectorial que reconoce la importancia de la zona y crea un Comité Ejecutivo con la finalidad de generar acciones en el corto, mediano y largo plazo en la zona.
Durante los años 2009 y 2010, este Comité Ejecutivo elaboró el expediente para solicitar la declaración de Reserva de Biósfera del Corredor Biológico Nevados de Chillán-Laguna del Laja, orientada bajo el concepto de un modelo de desarrollo sustentable y en pleno con la Estrategia Regional de Desarrollo.
Respecto del territorio, existe un conjunto de organismos públicos, comunidades locales y entidades privadas que poseen y desarrollan diversas competencias, funciones y tareas, que es necesario organizar y realizar de manera coordinada y participativa para cumplir cabalmente con los criterios y compromisos que surgen de la declaración de la Reserva de la Biósfera.
Entonces, es fácil concluir los riesgos que puede presentar el plan de construcción de una represa en esta área protegida si no se toman en cuenta resoluciones básicas, de criterio, bien común, derechos y que contradicen el respeto a la vida y a las personas.
Existen riesgos geológicos y estudios realizados anteriores al terremoto del 27 de febrero.
El volcán Chillán es parte de un riesgoso complejo que puede activarse generando antes de la erupción una serie de enjambres sísmicos y lo más crítico es la vulneración de especies protegidas, huemules, cóndores, pumas y en la flora están los cipreses, raulíes, entre otros.
Claudia Molina vive en Santiago, pero su familia vive en San Fabián de Alico y conoce mejor que nadie a este “fantasma” oculto que se acerca a pasos agigantados utilizando las retroexcavadoras estatales.
Nos explica que las personas viven del mercado caprino y la agricultura para auto-sustentarse.
No menor es el proyecto de Punilla, nos aclara, se trata de la segunda represa más grande del país, emplazada, como dije anteriormente en una Reserva de la Biósfera donde existen 11 especies en peligro de extinción.
Muchas personas han muerto esperando a este “fantasma”, tal como en el cuento del lobo que ya viene y que hoy ya tiene sus primeros pasos ganados, especialmente porque el sector presenta orientaciones geográficas de difícil acceso, de aislamiento, con pocos medios de comunicación y aparatos tecnológicos que posibiliten una mejor comunicación, interacción e información por este mega-proyecto que inundará 1.700 hectáreas, aproximadamente, de las cuales 690 son de bosque nativo emplazado en el mismo Corredor Biológico.
En la página web del proyecto Punilla, declara que habrá un mayor caudal, control de crecidas, programación de cultivos, mayor rentabilidad, empleos, pero no se refiere a los impactos directos a la Reserva (Corredor Biológico) y a las familias que han residido toda su vida en medio de parajes vírgenes, agua prístina, cordilleras y aire puro.
Continuando la conversación con Claudia que además forma parte como integrante del comité de defensa “No a Punilla”, “la comunidad vive en medio de una incertidumbre absoluta. El Estado los va a relocalizar. A los lugareños no se les han respondido sus preguntas, el Estado construirá este proyecto y será traspasado a manos privadas que se quedará con los derechos de agua y electricidad. Sumado a esto llegará la minería ya que existen yacimientos de cobre”.


Y continúa agregando: “Estamos alejados, la estrategia del Estado ha sido mejorar los caminos y éstos serán ocupados por camiones y máquinas para la construcción el embalse y la llegada de la minería a la zona”.
“En las reuniones que hemos sostenido con los representantes del proyecto se ha aprovechado de desvincular a la comunidad, hay distintos discursos, para quienes seremos afectados directos e indirectos, también para quienes poseen derechos de agua. No entiendo cómo el Estado Chileno es parte de esta invasión, hecho que podría esperarse de una transnacional o de un privado”.
“San Fabián está formado por gente que ha hecho soberanía en estas tierras y pese a eso no tenemos hospital o colegios; los niños deben desplazarse más de 15 kilómetros para llegar a un internado.
Tal vez, si el Estado se preocupara por las personas habría tenido una red de apoyo sicológico en este proceso tan difícil de desarraigo, ya que las personas no saben si existirán relocalizaciones colectivas o individuales, mayor apoyo social, cultural, económico para las familias afectadas”.
“Sólo nos dicen que la “Consultora” lo va a resolver todo, pero ellos no responden nada. Llegan a las casas para tomar medidas, por ejemplo de qué material están fabricadas las casas para realizar las tasaciones”.
“¿Y qué pasa con el cableado eléctrico?, asunto no menor ya que el camino que recorre San Fabián de Alico es uno solo hacia la cordillera. Más al centro está la central Enerplus y que pretende cablear por un camino que es de difícil acceso, por un área de monocultivos. Existen riesgos de incendio, no tenemos bomberos en la zona”.
Tal como nos dice Claudia, Enerplus es la empresa encargada de construir y operar proyectos de generación eléctrica, gracias a los derechos de agua que posee entre las regiones de O’Higgins y La Araucanía, donde se destaca el proyecto Central de Pasada Ñuble.
Otra arista no menos importante es, como en todos los casos de esta envergadura, las ofertas laborales que se generan para los habitantes, sobre eso Claudia nos cuenta: “Se han hecho ofertas falsas, de trabajos y capacitaciones temporales, trabajo además precario que ha empobrecido a la gente; muchos se endeudaron al recibir estas ofertas y ahora que no tienen trabajo no saben cómo van a pagarlas.
En la primera etapa de estas faenas está la extracción de áridos (jornaleros), con sueldos mal remunerados y muchos sintieron el llamado de estas promesas despegándose del valor que les entrega su propia tierra. Este costo de oportunidad se viene de la mano con comprar todo lo que antes te daba la tierra gratis”.
Claudia también manifiesta su preocupación por las expropiaciones que comenzaron durante este verano y que muchos vecinos(as) no sabían que serían expropiados(as).
“Ellos no saben que tienen que salir de sus casas, de sus terrenos, no hubo un proceso de información cordillera arriba porque no existe la televisión, los teléfonos, celulares”.
“Cuando vas a una reunión lo primero que te preguntan es “¿Usted tiene Título de Dominio para hablar, opinar?”, vale decir que si no tienes ese Título no puedes participar, menos opinar. Aquí, viven muchas personas que no tienen sus Títulos regularizados, existe aún el sistema de inquilinaje en muchos sectores, la gente no está empoderada con el tema”.
En una reciente reunión realizada en abril de este año, el actual Ministro de Obras Públicas Alberto Undurraga, confirmó el pleno respaldo de este Gobierno a Punilla, argumentando que será un aporte a paliar la sequía que afecta a la Provincia de Ñuble, informando que miles de agricultores se verán beneficiados.
Agregó que este proyecto “puede fijar un precedente respecto de los futuros embalses que se construyan en Chile”.
Actualmente, las bases de proyecto están en revisión en la Contraloría General de la República y próximamente pasarán al último trámite en el MOP, para dar curso a la licitación.
Esta reunión avasalla todas las causas que en la actualidad muchos defienden, especialmente por las continuas campañas, caso particular que se da en los casos de Hidro-Aysen y Alto Maipo, sólo por nombrar algunos conflictos.
Parece contraproducente este discurso estratégico-político frente a muchas demandas ciudadanas que no son escuchadas, que no tienen eco y se maquillan muchas veces en campañas millonarias.
Sobre eso Claudia concluye: “Hay ríos por todas partes, el agua brota libremente, el paisaje para el turista es impresionante. Son pocos los que valoran esto que es tan cotidiano, ya que ellos están acostumbrados a ver lagos, ríos claros, amanecer y ver una gran montaña nevada, que puedas ver cóndores desde el patio de tu casa, no aprecian, no ven lo lindo que es vivir aquí. Cuando pierdan todo esto se van a dar cuenta y valorarán aquello que ya no tendrán nunca más”.
Pero…¿cómo articular un movimiento de lucha contra este embalse?, Claudia nos responde: “Se había gestado un Comité de afectados por el Embalse Punilla, vecinos más reconocidos de la zona, se articularon movimientos de “No al Punilla”, la unión de personas que tienen acceso a la información en Chillán, Concepción y Santiago.
Nuestra lucha es posicionar el conflicto, hacerlo más conocido en las conciencias de cada uno ya que todos somos los afectados porque perderemos un valioso y único lugar que no lo podrán disfrutar nuestros hijos o nietos, que está a sólo 5 horas desde Santiago, en vez de eso divisarán un gran muro de cemento de 136 metros construido con impuestos de todos los chilenos, rompiendo el tejido social y operado por un Privado que será el futuro magnate de la electricidad.
Tendrá costos para la biósfera, se perderá el Festival del Chivo, que produce carne, leche, tradición y folklore, frente a un modelo de desarrollo donde unos pocos son los actores en desmedro de la ciudadanía. Está el arriero, la señora con su fogón sacando tortillas de rescoldo, vamos a tener que dejar de lado estas maravillosas tradiciones.
Van a juntar a la gente en poblaciones, serán arrebatadas de sus terrenos desde donde han sacado agua toda su vida y que está en las orillas de sus casas, se perderá la medicina natural, ya no van a organizarse las “veranadas”, el mercado caprino del cual subsiste el campesino ya no va a existir. Nos quedaríamos sin la reserva de Huemules”.
“Todo este fantasma viene del riego, de la sequía, pero es para montar una empresa hidroeléctrica, ¡hay otras prioridades!, un colegio, una posta, un cuartel de bomberos. ¿Qué pasa si llueve y se cortan los caminos o por la nieve?, es para no creerlo, nos sentimos desprotegidos por el Estado, nos arrasarán y obligarán a que la gente pague por el agua, el gas, que se deshagan de sus animales, que aprendan a trabajar en algo que nunca han trabajado en este progreso que es tan bullado y mentiroso”.
Mientras tanto, el fantasma de Punilla acerca su sombra en los deslindes del pueblo, ensombreciendo 90 años de espera para un proyecto impulsado, ratificado y pagado por el Estado de Chile para ser traspasado a Privados, en una Reserva de la Biósfera que verá el rostro de este fantasma, cuando el Huemul ya no sea parte del escudo chileno.
CRÉDITOS: Claudia Molina, Juan Manuel Vásquez y Luciano Osorio (Movimiento por la Defensa de la Patagonia), Programa Rompiendo la Inercia, Radio Canelo

En la mañana del Viernes Santo, quizá uno de los días más silenciosos del año, un terremoto de 7 en la escala Richter con epicentro en Técpan de Galeana (Guerrero, suroeste de México) sacudió la capital del país.El Sismológico mexicano cifró en 7 la magnitud del seísmo, mientras que el Instituto Geológico de EEUU lo calculó en un 7,5.

La Ciudad de México, asentada sobre las ruinas de Tenochtitlan, la capital azteca fundada sobre el lago de Texcoco, se sitúa en una intensa zona sísmica. Los capitalinos (o chilangos) están acostumbrados a las habituales alertas que avisan de un terremoto, pero rara vez ocurren con esta intensidad. El seísmo de esta mañana recuerda al de 2012, cuando un 7,7 sacudió a la ciudad. Y cada vez que tiembla (fuerte) en el DF regresa el recuerdo del devastador terremoto del 19 de septiembre de 1985, una catástrofe de 8,1 que dejó al menos 10.000 muertos, según cifras oficiales.

Algunas de las zonas de la Ciudad de México han quedado sin suministro eléctrico y el ruido de los helicópteros que sobrevuelan la zona interrumpe el habitual silencio de un día festivo. El protocolo es conocido por cualquier capitalino: en el momento en que suena la alerta, hay que salir ordenadamente a la calle.

El coordinador de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación, Luis Felipe Puente, afirmó en Twitter que no hay reporte de daños. Tampoco se ha emitido alerta alguna de tsunami.

Por: El País

El incendio de Valparaíso arroja un saldo de quince fallecidos, doce mil 500 damnificados, dos mil 900 viviendas destruidas y mil 200 personas albergadas. Ahora el foco está en las condiciones de los afectados y las inminentes lluvias. Bomberos solicita espacio en la discusión por la reconstrucción en el puerto, además de considerar las observaciones de diversos actores sociales.

La Dirección General del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso hizo un llamado a las autoridades a escuchar su voz antes de iniciar la reconstrucción en la comuna.

Así lo confirmó el comandante de Bomberos de Valparaíso, Enzo Gagliardo, quien consideró que la experiencia que tienen los voluntarios puede ser un aporte en términos de la planificación urbana.

Por eso solicitan que se considere su opinión, ya que a su juicio “a veces a Bomberos nos miran en menos  y esperamos que esta catástrofe abra una oportunidad para comenzar a considerarnos.  A esto se suma que muchas cosas vienen decididas desde Santiago,  porque lamentablemente las provincias pasaron a un segundo lugar en muchos aspectos”. Además agregó que esta situación de indiferencia se repite  en todas las compañías de bomberos de Chile, “por más pequeña que sea la ciudad, Bomberos debería participar siempre en todas las iniciativas de este tipo. En otras partes del mundo, los bomberos son capaces de chequear un edificio y decir que si está mal hecho o si no cumple con las condiciones mínimas de seguridad, que se eche abajo, no se puede evitar porque así es el poder que tienen”, dijo.

El Comandante se refirió además al problema de la basura en las quebradas de los cerros, situación que constituye un permanente riesgo para los vecinos. Por eso apuntó a generar un cambio cultural entre los habitantes, para que aporten en la limpieza de los barrios y en desmalezar alrededor de sus propios hogares.

Reconstruir en el mismo sitio

Gagliardo, recordó que luego del incendio que afectó al cerro La Cruz en 2008 se reconstruyeron las viviendas en la misma ladera que hace unos días se volvió a quemar. A su juicio, será necesario luchar contra el deseo de los pobladores por permanecer en el mismo sitio, y reubicarlos en emplazamientos seguros.

En ese sentido, el profesor de la facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile,  Alberto Gurovich, dijo que en la región existe un dominio muy fuerte del derecho de propiedad que termina siendo sacralizado, razón que dificultará cualquier intento de cambio.

Respecto a los emplazamientos, el académico explicó que hacia finales del siglo XIX hubo una propuesta de construcción que organizaba el sistema de conexión entre los cerros, lo que hoy se denomina el camino de cintura en la avenida Alemania. El problema más serio de este orden, es que el sistema de calles hacia arriba no tiene relación con el potencial que determinan las curvas de nivel. “La calle dominante debería ser horizontal y no en sentido vertical, como es actualmente”, señaló.

A su juicio hay situaciones que no debieran volverse a repetir, “porque hasta ahora se han construido viviendas encaramadas unas sobre otras y destruyendo el cerro, cortándolo para generar un plano sobre el cual se instalaba parte de la vivienda, con eso se destruye la capa vegetal y se produce lo que por muchos años en Valparaíso ha sido un problema que es el arrastre que van a provocar las lluvias que dentro de poco van a caer en la zona”, advirtió.

Por otra parte, Atilio Caorsi, arquitecto de la Universidad Católica y miembro del movimiento Ciudadanos por Valparaíso dijo que es necesario buscar que las normativas y planes reguladores se cumplan. A su juicio, ha habido laxitud por parte de las autoridades que durante años han regularizado construcciones que no lo ameritaban. Asimismo, tampoco se ha generado una óptima oferta de viviendas para la comunidad, ya que “los proyectos del Servicio de Vivienda y Urbanismo han tenido problemas de lentitud, corrupción y obras incompletas”.

Caorsi ejemplificó la falta de fiscalización con el caso del retén de Las Cañas, construcción que se quemó debido a que no se cumplió la ley que establece que edificaciones de tipo policial y de salud no pueden tener similares adosadas, lo que causó que se transmitiera el fuego de un lugar a otro.  Y agregó que “aquí quedó demostrado que la instalación de viviendas en zonas irregulares significó la pérdida de construcciones que sí estaban regularizadas. Se deben iniciar sumarios e investigaciones desde ya y no esperar más tiempo porque en Chile estas situaciones se suelen olvidar”.

Ayuda de calidad

El arquitecto apuntó a que la ayuda que se entregue a los damnificados conste de materiales de buena calidad. En ese sentido, cuestionó la iniciativa de la fundación Un techo para Chile que inició la campaña “Mil techos para Valparaíso”.

Al respecto, dijo que “si bien es una loable iniciativa, no nos colaboran en este tema. Ahora van a empezar a regalar viviendas de emergencia de madera y de lata, de los mismos materiales con los que las personas construyeron. Lo que se debiera regalar son muros de contención y muros cortafuegos. La gente en estos cerros es trabajadora, muchos son trabajadores de la construcción y saben construir. Por eso, si se les entregan buenas bases, buenos muros de contención y cortafuegos ellos van a poder construir sus propias viviendas de emergencia sin mayores problemas. Esto de regalar mil techos de forma apresurada, significa que se van a instalar mil viviendas precarias”, aseguró.

Entre las medidas de emergencia que ya adoptó el Gobierno está la restricción vehicular que afectará durante 24 horas a los autos particulares. Esto con el objetivo de facilitar el acceso de los voluntarios y los equipos de auxilio a los lugares siniestrados.

Además, la Presidenta Michelle Bachelet ya anunció la entrega de un bono de un millón de pesos por familia, para que los damnificados puedan adquirir enseres básicos luego que logren reconstruir sus viviendas.

Créditos: Camila Medina | Diario Uchile

Créditos: Foto @Andy Das Mortes

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